Acercarse a la recta final del año es acercarse al ocaso de un ciclo que, como todos, volverá a emerger. Un gran momento para soltar lo estancado, lo que cumplió su momento, lo que ya no hace falta; un gran momento para hacer espacio.

Te propongo usar la inercia del corazón como combustible para la tarea de reciclarte…
O mejor aún: de deshacerte para renacer.

Escribe: Alexis Degrik
Ilustra: Mitucami


Usa la inercia

Por muchos motivos, diciembre es un tiempo que para la gran mayoría de personas es ideal para esta labor. Toda energía se orienta a la conclusión de un ciclo (el año), y eso motiva al corazón a recogerse y observarse (por eso los balances, las intenciones). Te propongo usar esa inercia del corazón como combustible para la tarea de reciclarte… O mejor aún: de deshacerte para renacer.


Sé lo nuevo

Al principio, quizás, no me daba cuenta que yo mismo lo hacía, pero el recogimiento y la intimidad de mi corazón durante cada diciembre, me llevaban cada vez a mayores desafíos. Y, en este sentido, el mayor de todos ha sido el de volver a ver todo cada vez con ojos nuevos. Me encuentro con la misma caja de fotografías que decidí conservar año tras año, sin embargo, nuevamente decido como si fuera la primera vez: haciendo pie en mis sentimientos actuales y no en las ideas que tuve un día. El primer paso para abrirse a lo nuevo es quizás entonces ser lo nuevo.


La tarea

…es personal. Qué se va, qué se queda, lo dirá el propio momento. Conecta con el momento y con el silencio del corazón y entonces decide. ¿Qué aspectos abordar? Todos los que te llamen a hacer espacio y a desentorpecer los canales por los que fluye la energía en tu vida, tu casa, tu lugar de trabajo, tu bolso, tu e-mail, tu auto, tu patio, tu balcón, tu jardín, tus cajones, tu huerto, tu armario, tu espacio. 

Imagina que invitas a lo nuevo a un espacio con espacio, no condicionado por acúmulos materiales ni emocionales. 


El vacío

Elijo deshacerme de papeles, objetos y emociones, tras haber recorrido en silencio mi interior y mi entorno. Muchas cosas quedan y muchas se van. El destino de algunas me sorprende. Me encuentro con el vacío y lo reconozco como el espacio de fondo que siempre estuvo invisibilizado por formas (pensamientos, emociones y objetos). Me siento y, si siento la libertad como primer flujo, sonrío. Entonces me dispongo a renacer.


Alexis Degrik
Encuentro – Meditación & Creatividad

Mitucami

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