El Instituto de Arte Moderno de Middlesbrough  (Middlesbrough Institute of Modern Art) aborda temas de diversidad y multiculturalismo, trabajando con artistas británicos y del resto del mundo, siempre en diálogo con la situación actual. En 2017 se presentó en su sede la muestra ABC de la Europa racista de la artista y activista peruana, radicada en Barcelona, Daniela Ortiz.

Entrevista: Silvia Demetilla
Edición impresa

     En Middlesbrough, ciudad ubicada al norte de Inglaterra en el Tees Valley, la artista Daniela Ortiz ha conducido talleres con personas pidiendo asilo, especialmente con madres solteras y sus hijos en edad preescolar, abordando algunos de los problemas que enfrentan, como el racismo, a fin de generar un cambio en la percepción en torno a la crisis migratoria.

     “Este trabajo comenzó en septiembre de 2016, con talleres de análisis de un libro para enseñar inglés a niños del Siglo XIX” indica Miguel Amado, Curador del Museo.  “Cada letra tiene un mensaje imperialista, por ejemplo, la letra K era para King, y en donde la imagen muestra a un rey que aprisiona africanos, imagen que hoy sería inaceptable. Entonces, a partir de este trabajo, Daniela Ortiz ha desarrollado un taller donde se discutieron las palabras y las imágenes y se produjo un nuevo libro, el ABC de la Europa racista como un llamado de atención a la realidad que vivimos”.

      Otra de las particularidades de la misma muestra, es el trabajo que Ortiz realizó en colaboración con un refugiado iraquí, que prefiere no ser nombrado, donde se pintaron paisajes de frontera europeos. “Tú no ves las fronteras, no ves los muros, pero están ahí. Se trata de una representación, como si fuera para una revista de turismo, pero son las zonas de frontera de la Europa actual”, comenta Miguel Amado.

     “La importancia de esta propuesta radica, además, en el hecho de que Middlesbrough es la ciudad, dentro del Reino Unido, con mayor cantidad de pedidos de asilo en proporción de la población local. Si la población total es de 150.000 hay un número de 1000 personas solicitando asilo o sea muy por encima de la línea que el gobierno definió para cada región. Para darse una idea, en el 2016, en todo Portugal hubo 1000 solicitudes de asilo de personas viniendo de África del Norte y, sobre todo, de Medio Oriente”, indica. 

  
Según Miguel Amado, el proceso de selección de las ciudades que recibirán a los refugiados es, sobre todo, político
. “El Home Office tiene un contrato con la empresa G4S que se ocupa de la fase de detención y dispersión de las personas. La compañía busca ciudades con alojamiento barato y subalquila a otras compañías. En Middlesbrough hay muchos pisos vacíos porque es una ciudad post-industrial, con muchas viviendas desocupadas de los años cuarenta a setenta. Estas compañías están lucrando con la industria de la migración, ya que tienen ganancias millonarias”. 

  “Hay un filósofo africano, Achile Mbembe, que habla de la necro-política, o la política de la muerte. La economía es una industria que vive de la muerte de los que intentan atravesar el Mediterráneo”, reflexiona el curador.

   Migración, exilio e identidad
¿Cómo trabajar en museos sobre estos temas?

     Miguel Amado cree que la migración es el tema fundamental de la actualidad, en conexión con desplazamiento y exilio.“Cuando se trabaja con estos temas en los museos es muy importante pensar que no son te-mas abstractos, son cuestiones concretas, donde se habla de personas. Desde el punto de vista de un museo es lo más difícil, porque el arte está fundado en un modelo representativo”, reflexiona.

     “La pintura, la fotografía, el video, representan algo y están muy conectados con el aspecto psicológico del artista. Pero el arte no es sólo eso, no podemos expresar exclusivamente preocupaciones individuales, nosotros tenemos que estar ubicados en el mundo. Los artistas, los curadores, los trabajadores culturales, y al mismo tiempo, el arte tiene que contribuir y ocuparse, esa es nuestra visión”, continúa enunciando convincentemente Miguel Amado. “Es un trabajo en la calle, no se puede hacer en una oficina, y es una tarea para los menos privilegiados, no para nosotros que tenemos financiación pública y empleo”, finaliza.