Sombras de la sal de Ana María Reyes Barrios es como la creación de un ser, es un camino en el que se tejen y destejen inquietudes corporales, metafísicas, ancestrales y espirituales.

Silvia Rothlisberger habló con Ana María Reyes Barrios sobre su recientemente publicado libro Sombras de la sal (equidistancias, 2022), sus viajes, la ilustración, el cine, los colectivos de escritura y cómo combina todas estás afinidades creativas con la poesía.

Entrevista: Silvia Rothlisberger

Ana María Reyes Barrios (Caracas, Venezuela, 1983) es poeta, ilustradora y cineasta. Hija de cineastas y luchadores sociales creció entre libros, latas de películas viejas y canciones combativas que desde muy pequeña la llevaron a entender que la poesía era su manera de relacionarse con el mundo. De adulta, después de haber estudiado artes y cine documental y de haber vivido en distintas ciudades en el mundo se convierte en viajera y en nómada. Desde entonces colecciona historias y cuentos que escribe en forma de narrativa y de poesía. Practica la escritura y la creación como rituales anárquicos que la mantienen viva y que la acercan a los otros habitantes de esta tierra. Sombras de la Sal (equidistancias, 2022) es el título de su reciente antología: una crónica poética en la que se juntan elementos filosóficos, fantásticos y de ciencia ficción.

¿Cuándo y donde escribiste los poemas de tu antología Sombras de la Sal?

Sombras de la sal se escribió en muchos lugares y tiempos distintos. Está escrito entre el 2012, cuando hice mi primer viaje sola a India, y 2017. Algunos poemas los escribí en Londres y reflejan esa sensación de habitar un territorio que no es el propio y que nos hace reinventarnos cada día, otros en temporadas que pasé en Caracas o durante mis viajes por el sureste asiático entre Tailandia, Cambodia, India, Birmania y Laos. Y a los más recientes los escribí en una temporada que pasé en Cuba. Son poemas que capturan esos momentos de reflexión y de desplazamiento en los que me tocaba cuestionarme mi identidad desde todo punto de vista y mi pertenencia a un lugar especifico, por eso es un libro que recoge tantos elementos, porque es, ante todo, un viaje interior y una crónica de todas esas experiencias que me ha tocado vivir como mujer migrante y en constante movimiento

Inicios. Disoluciones. Salvaje Interior. Corpórea. Imaginario Goce. Ecos de la Sal: son las diferentes secciones de tu antología. ¿Qué nos puedas contar de cada sección del libro?

Sombras de la sal es como la creación de un ser, es un camino en el que se tejen y destejen inquietudes corporales, metafísicas, ancestrales y espirituales y es esa la progresión que lleva cada una de las secciones. Cuando decidí organizar todos los poemas que había escrito durante esta época, empecé a darme cuenta de que había un recorrido y una conexión entre cada uno de ellos y que había temas que se repetían en algunos. Así que los agrupé por temáticas y así surgió cada sección. Inicios es precisamente el comienzo de un cuestionamiento interior y en ese sentido son poemas más crudos, donde se reflexiona sobre cosas básicas como el tiempo, la existencia y el lenguaje, en este sentido es una sección más filosófica, si se quiere. Disoluciones son reflexiones más conscientes y personales acerca de lo que es habitar este cuerpo y este tiempo en el que vivimos y todos los conflictos e inquietudes que eso conlleva. En Salvaje Interior están todos los poemas que hacen referencia al imaginario del espacio donde yo crecí, que es el Caribe, y aquí siento que hay elementos más ancestrales y puros que están relacionados con lo salvaje del paisaje caribeño, de esa tierra en la que hay elementos fantásticos y naturales que conviven perfectamente con una cierta racionalidad humana y que florecen en el interior de una, que creció en ese contexto. Corpórea son poemas más concretos, que tienen que ver con el cuerpo en sí, donde hay una reflexión profunda sobre lo que es habitar un cuerpo de mujer, con todas sus cavidades y sus dolores y como esa corporalidad se relaciona también con elementos naturales e identitarios del lugar donde nací. Imaginario goce es, definitivamente, la sección más carnal, aquí están los poemas que hablan del placer y el amor desde una corporalidad desconstruida e imaginaria. Esta es una sesión mucho más erótica también, casi diría que aquí es donde están los poemas más animales. Ecos de la sal es la sección donde confluyen todas las nostalgias, las añoranzas y las complejidades de ser una mujer migrante y en constante movimiento, que de alguna manera ha perdido la noción de hogar y que recurre constantemente a esos elementos perdidos en su memoria que la devuelven a sus raíces, y por eso cierra el libro

Sal es una palabra recurrente en tu antología, está en el título Sombras de la Sal, una parte del libro es ‘Ecos de la Sal’, y también en varios poemas está representada: las lagrimas saladas, el agua salada del mar, la sal del cuerpo. ¿Qué simboliza la sal en este libro?

La sal es sin duda la sal del mar, que es una parte esencial de mi identidad porque yo, como te comenté antes, crecí en el Caribe y para los Caribeños el mar Caribe y su fuerza es una cosa mágica, esencial, que está en nuestro cuerpo, en nuestra sangre, en nuestro espíritu. Al mismo tiempo la sal es la representación de mis ancestras, que las llevo en mí, en mi piel, en lo que soy. Yo diría que la sal es la esencia del libro, es la identidad desde la que escribo estas experiencias y sentires. Es casi una cosa mística, porque además la sal del mar es algo que se queda pegado a la piel, que se puede saborear y oler y que se queda en la memoria, que se vuelve parte de una. Por eso también el titulo Sombras de la sal, que precisamente hace referencia a esas huellas o marcas de experiencias vividas que se han quedado en mi memoria o de cosas que se han ido y que se añoran desde el recuerdo

Has descrito tu libro como una crónica poética. ¿A qué te refieres con crónica poética?

Una crónica es un recuento ficcionado de experiencias vividas, una narración histórica y eso es lo que hago en este libro, hablar de experiencias vividas de una manera poética, en este sentido, es una poesía un poco experimental que no tiene reglas o que no sigue las reglas de la poesía tradicional sino que se permite decir y describir experiencias intimas y reales valiéndose de un lenguaje poético y libre, que habla tanto de cosas concretas como de cosas fantásticas o más etéreas. También creo que en este libro hay elementos o referencias a la ciencia ficción que es uno de mis géneros literarios favoritos, y que de alguna manera es una crónica de lo fantástico. Sombras de la sal es la crónica poética de la cotidianeidad de una mujer migrante y nómada y de sus andares por este planeta

¿Cuál fue el proceso de organizar los poemas en esta antología?

Este fue un proceso que duró algunos años, porque tenía mucha poesía escrita en distintos cuadernos y archivos y me tocó recolectarla y convertirla en un camino, darle una lógica y una progresión a todos estos escritos porque me di cuenta que se abarcaban muchos temas, pero también que habían temas que se repetían. Yo nunca me senté a escribir un libro en sí, sino que construí un libro a partir de los retazos y escritos que me fui encontrando. En ese proceso de unificar todos los poemas y de encontrar un camino pues sí que hubo cambios en algunos de ellos y un trabajo de edición más riguroso, en el que se modificaron algunos y en el que se ensayaron distintos ordenes, hasta dar con el que yo sentí fue el más lógico o con el que me sentí más cómoda

Durante la cuarentena y covid formaste un colectivo llamado Poesía Pandemica. ¿De qué trata este proyecto?

Poesía pandémica es un colectivo de poetas que creamos Xaviera Ringeling, que es una poeta genial, y yo. Lo creamos durante el primer lockdown con la intención de tener un espacio de creación y de discusión poética de calidad, en el que compartimos contenidos nuevos, estudiamos los distintos géneros poéticos y leemos a poetas de todo el mundo, pero, sobre todo, creamos y nos leemos los unos a los otros con la intención de mejorar nuestra escritura. Es un espacio de intercambio y de creación colectiva. Es un proyecto muy lindo que se mantiene hasta el día de hoy y en el que participan distintas y distintos poetas radicados en Londres que escriben en español pero también, como es un espacio online, agrupa gente que está en Latinoamérica y en España y eso también lo hace un espacio muy diverso y especial

Además de escribir poesía también dibujas. ¿Cuándo empezaste a dibujar? y ¿cómo combinas el dibujo con la poesía? (si es que se complementan de alguna manera) y ¿qué es Espiral planet?

A mí siempre me ha gustado dibujar, desde niña. Lo mismo que escribir poesía. Para mí es como meditar, es una actividad que me transporta a otros espacios y que me da mucha paz. En todos mis cuadernos donde escribo poesía siempre hay dibujitos a los lados o en el medio de un poema. Con los años he desarrollado un estilo propio y un universo gráfico personal. Hay muchos elementos de mi poesía, como los arboles, las montañas, los espirales, el sol y la luna en mis dibujos y en ese sentido están completamente ligados porque son parte de mi imaginario y de mi identidad. Recientemente creé Espiral planet que de momento es solo una cuenta de Instagram en donde están mis dibujos y mi arte, y es precisamente una plataforma para promover mi arte y mi identidad como artista visual. Se llama Espiral planet porque la imagen de la espiral y del círculo es una imagen que se repite en muchos de mis dibujos y está también muy presente en mi poesía. La idea de esta plataforma es promover mis dibujos y eventualmente poder exhibir/vender mi arte y desarrollar proyectos más serios con esto.

Ovarios | Ilustración Ana María Reyes Barrios

Habiendo estudiado cine, una forma de trasmitir/compartir tus poemas son los video poemas, donde mezclas tu escritura con imágenes poéticas. ¿Cómo empezaste a crear los video-poemas y qué cineastas te influenciaron en este proyecto?

El cine, como la poesía, ha sido una constante en mi vida desde niña, porque mi padre es cineasta, entonces yo crecí muy cerca de ese mundo, que siempre me fascinó. Luego de grande me tocó decidir entre estudiar cine o estudiar literatura y terminé estudiando cine, porque hay algo fascinante en la imagen audiovisual y en su conexión con la memoria. Yo me especialicé en cine documental, porque, como la poesía, siempre me pareció un género menos rígido y más libre que la ficción, y estudiando cine documental descubrí el trabajo de directores de cine que me influenciaron y me inspiraron muchísimo, porque hacen precisamente un cine muy experimental, casi poético como Chris Marker, Jonas Mekas, Maya Deren, Margot Benaceraf, Abbas Kiarostami, Apichatpong Warasetakul, Andrei Tarkovsky y Agnes Varda. Estos cineastas mezclan sus pensamientos y sus experiencias con imágenes audiovisuales y hacen imágenes que son poesía visual, que provocan que el espectador se conecte en un plano distinto. Al ver sus trabajos me inspiré para combinar mi poesía con las imágenes que registro, conjugando mis dos pasiones en la vida: el cine y la poesía. Y es que la poesía y el cine tienen mucho en común porque las dos implican la creación de imágenes, entonces hay una simbiosis perfecta entre las dos

Hablando de influencias, ¿cuáles son las poetisas y los poetas a los que siempre regresas? o que recomiendas leer…

Yo aprendí a escribir poesía leyendo poetas de Venezuela, que son poco conocidos internacionalmente, pero que son de una calidad maravillosa. Una de mis poetas favoritas, a la que siempre vuelvo es Hanni Ossott, cuya poesía es brillante, rica, trascendental y muy femenina, una poesía bastante única y me conecto muchísimo con ella desde que era adolescente. Su poesía es como un ancla para mí, siempre que la leo me da cosas nuevas, pero también me da respuestas. También me encanta Gustavo Pereira, Víctor Valera Mora, Enriqueta Arvelo Larriva, Jose Antonio Ramos Sucre, Juan Sanchez Peláez, Rafael Cadenas, Eugenio Montejo, Luz Machado, María Calcaño y todavía me quedan muchos poetas venezolanos por fuera. La verdad es que los recomiendo a todos, porque la gente no se imagina que en Venezuela hay una producción poética tan fantástica.

  1. Ana Maria Reyes Barrios Crédito foto: Diego Echeverry
  2. Sombras de la Sal de Ana Maria Reyes Barrios (Equidistancias, 2021)
  3. Ovarios ilustración Ana Maria Reyes Barrios

Silvia Rothlisberger


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