Con más de diez novelas, —y cuatro de ellas llevadas al cine—, la autora de Las viudas de los jueves comparte algunos secretos de su extensa carrera.

Quién no (2018) es una colección de relatos cortos escritos en momentos diferentes de su vida y cuyo hilo conductor es la empatía. Con más de diez novelas, —y cuatro de ellas llevadas al cine—, la autora de Las viudas de los jueves comparte algunos secretos de su extensa carrera.

Entrevista: Ana Rivadulla Crespo
Adelaida Monguillot
Foto: Alejandra López

Edición impresa y digital


Nacida en 1960 en Burzaco, Provincia de Buenos Aires, la reconocida escritora argentina vivió una juventud de dictadura militar, lo cual le impidió estudiar Sociología ya que la Universidad pública había cerrado las carreras humanistas. Ese obstáculo no le impidió aprovechar sus
variados talentos y obtener el mejor promedio en Ciencias Económicas. Tras recibirse, Claudia entró a trabajar en una empresa de auditoría mundial donde por primera vez contrataban mujeres y eso le permitió ganarse muy bien la vida. Sin embargo, Piñeiro admite: «No era feliz. Lo que yo quería era escribir«. Así que, en cuanto pudo, decidió arriesgarse.

     Comenzó a trabajar en una editorial de revistas donde ganaba muchísimo menos que como contadora pero podía mantenerse y crear su nueva profesión como escritora: «La valentía es la decisión de tomar una alternativa de riesgo frente a la posibilidad de no tomarla. A veces uno está en determinada circunstancia que le es cómoda y podría seguir así el resto de la vida. Ahí hay que tener un poco de coraje para decidirse».

     Así como sus novelas muestran tanto la introspección como las necesidades sociales de cada personaje, Claudia admite necesitar tanto de la soledad como del contacto con su pareja, sus hijos y amigos: «La soledad es un estado que me resulta cómodo, quizás porque uno necesita estar solo para escribir, necesita estar solo para leer, pero es una soledad acompañada».

     Su necesidad social se manifiesta en su gran interés por la política: «Me gusta pensar las políticas que nos harán mejores ciudadanos, mejor sociedad, mejor democracia. La política está para eso, para que cada vez podamos vivir juntos mejor. Me interesa la política, pero no como algo partidario. Yo no tengo ninguna afiliación política».

     Sin embargo, Claudia no duda en expresar sus actuales preocupaciones: «En Latinoamérica, hay una gran enfermedad de discriminación hacia el diferente«.

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