Jorge Drexler presentó su nuevo álbum, TARACÁ, en el Roundhouse de Londres el pasado martes 27 de octubre. Fue una noche cálida y emotiva en la que el cantautor uruguayo compartió no solo su música, sino también las historias y experiencias que han marcado su trayectoria.
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Reseña Karina Matheus
Fotos Pedro Guevara
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Acompañado por siete músicos, cuatro de ellos mujeres, Drexler ofreció un espectáculo de excelente calidad musical. Una banda de instrumentistas versátiles, que alternaban entre voces, cuerdas, teclados y percusiones, aportó una riqueza especial a cada interpretación. La compenetración entre los músicos y el cuidado de los arreglos hicieron del concierto una experiencia única para todos los asistentes.
Jorge Drexler se mostró cercano y ameno durante toda la presentación. Conversó con el público, preguntó por sus países de procedencia y alternó entre el español y el inglés para incluir a todos. La audiencia, mayoritariamente hispanohablante y con una importante presencia española, respondió con entusiasmo a esa cercanía.
El candombe, ritmo afro-uruguayo que ocupa un lugar central en TARACÁ, tuvo su propio espacio durante el concierto. A propósito de El tambor chico, Drexler explicó al público algunos elementos de esta tradición musical, profundamente vinculada a la identidad cultural de Uruguay. La percusión y el ritmo fueron protagonistas de un espectáculo que celebró las raíces musicales del artista.
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Entre canción y canción, Jorge Drexler también compartió recuerdos de su carrera.
Habló de su encuentro con el legendario cantaor español Enrique Morente, a quien conoció estando con Joaquín Sabina, y le rindió homenaje interpretando Cuando cantaba Morente. También recordó cómo conoció a Sabina en Uruguay, cuando tuvo la oportunidad de abrir uno de sus conciertos. Fue entonces cuando el músico español lo invitó a España, un encuentro que terminaría siendo decisivo para su traslado y el desarrollo de su carrera en Europa.
Uno de los momentos más especiales llegó cuando Drexler bajó del escenario y atravesó la sala hasta situarse junto a la mesa de sonido, al otro extremo del recinto. Desde allí interpretó varias canciones, algunas acompañado a la distancia por sus músicos y coristas. Entre ellas destacó Las palabras, una hermosa reflexión sobre cómo las personas pasan, pero las palabras permanecen. Fue un momento íntimo que emocionó al público.



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El concierto también fue una celebración del baile.
Con Ante la duda, baila, Drexler hizo un recorrido por distintas épocas de la historia en las que bailar llegó a estar prohibido, desde la zarabanda en la España del siglo XVI hasta el chuchumbé en México, el candombe en Uruguay y el tango. Una verdadera oda al baile como parte de nuestra identidad humana, una expresión natural del cuerpo que ha sobrevivido a siglos de prohibiciones y censura. Porque bailar no es solo seguir un ritmo, sino también una manera de expresarnos, reconocernos y celebrar quiénes somos. El público respondió con entusiasmo, llenando el Roundhouse de movimiento y energía.
A lo largo de la noche, Drexler presentó las canciones de TARACÁ, un álbum en el que la palabra, la percusión y las raíces musicales latinoamericanas se encuentran con nuevas sonoridades.
Más allá de la excelente ejecución musical, lo que hizo especial esta presentación fue la conexión entre el artista, sus músicos y el público. Drexler consiguió pasar de momentos íntimos y reflexivos a otros llenos de alegría y movimiento, haciendo de la presentación de TARACÁ una experiencia compartida.
Una noche para escuchar, emocionarse y bailar. Y para recordar que la música, como las palabras, tiene la capacidad de permanecer en nuestra memoria.
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