En su obra, Banksy parece negarse a aceptar la normalización. Hay algo que nos arroja sin permiso, algo que en ningún caso constituye una respuesta cerrada. Porque entre paradojas, nos señala un recorrido sin domesticar.


Arte urbano. De los orígenes a Banksy es el título de la muestra prorrogada en Madrid hasta el 26 de julio en la Fundación Canal. Una propuesta que nos presenta una cartografía disruptiva de metalenguajes para entender el arte contemporáneo, a partir de las voces y los gritos de la resistencia callejera.

Reseña por Paola Vañó


La exposición de Banksy es un recorrido incómodo. Desde el primer momento sentimos las paredes que nos miran expectantes. Y es que hay algo inquietante en contemplar obras que nacieron para la calle y que fueron arrancadas de su contexto original para ser colocadas en un espacio diáfano sin que ello despoje su carga visceral y contestataria. Están allí, con su aura subversiva plagadas de ironías. Caminar por la exhibición es como si atravesaras capas de la realidad. Te detienes frente a imágenes reconocibles de la cultura popular en contraste y observas los límites en la simbología del poder, en las metáforas como si fuese algo cotidiano. En su obra, Banksy parece negarse a aceptar la normalización. Hay algo que nos arroja sin permiso, algo que en ningún caso constituye una respuesta cerrada. Porque entre paradojas, nos señala un recorrido sin domesticar. Un trayecto que explicita el pulso político y estético de la calle. La exposición no se limita a mostrar un conjunto de obras y técnicas, sino que construye un relato que expone los antagonismos del mundo actual. Desde la firma anónima en el metro hasta el ícono global de la niña y el globo. En tal sentido, el concepto de arte urbano emerge como un lenguaje suceptible a las mutaciones.

El montaje se organiza en cinco etapas históricas que muestran cómo el grafiti pasó de ser una afirmación identitaria underground, un acto casi clandestino, hasta convertirse en un discurso artístico global hoy legitimado en las galerías de arte, en los museos y circuitos del arte. En casas de subasta, como la londinense Sotheby´s, que en 2018 subastó a un precio astronómico una obra de Banksy que fue parcialmente triturada gracias a un dispositivo oculto en el propio cuadro.


Arte urbano. De los orígenes a Banksy reúne más de 60 obras originales y traza una evolución que va desde los primeros input neoyorquinos hasta la sofisticación conceptual del arte urbano actual.

En la exposición conviven nombres imprescindibles como Jean-Michel Basquiat, con su poesía cruda, Keith Haring, con sus líneas vibrantes, Blek le Rat, pionero del stencil europeo o SUSO33, entre otros autores que han expandido el arte urbano hacia lo fotográfico y lo performativo. Artistas que han explorado la inmediatez del accionismo a través de la contundencia de un mensaje realizado furtivamente con stencil o spray, o a través de la viralidad mediática. Nota de la Imagen: La Fundación Canal ha presentado una intervención artística en directo del artista urbano SUSO33 en su sede de Madrid. Fotos cortesía Fundación Canal.

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Finalmente en la última sala apreciamos la obra de Banksy con piezas expuestas que remiten a sus temáticas más reconocibles, como manifestantes, animales poéticamente humanizados. Imágenes como fábulas visuales que cuestionan el poder, la guerra o el consumo y que trasforma la historia del arte urbano en un espejo deformante del presente.

Banksy cierra la exposición con un manifiesto que reivindica el influjo de los formatos gráficos. Es como si al apreciar la obra reunida de Banksy se efectuara una síntesis circular que se retroalimenta del ruido interno y externo por partida doble. Cada pieza activa una sensación de pudor al evidenciar nuestra personal e íntima mirada del mundo. De cómo lo miramos cuando somos interpelados.

Paola Vañó

Arte urbano. De los orígenes a Banksy.
Sala Mateo Inurria, 2. Fundación Canal.
PRORROGADA hasta el 26 de julio.