La Tundra Revista

Vivir en Londres : El episodio de los jarrones

La Tundra Revista Comentarios desactivados en Vivir en Londres : El episodio de los jarrones

Londres Foto Silvia DemetillaMi primera ganancia fueron diez libras en propinas y luego ciento setenta libras por una semana de moza trabajando cinco días a la semana. El bar-restaurante tenía toda la onda, y los dueños — que en mi inglés básico entendí eran de Escocia—, resultaron ser de Turquía.

Escribe: Soledad Galván
Imagen: Silvia Demetilla

 

La música latina explotando atrás y yo aprendiendo a hacer algunos tragos, todo lindo… Hasta que empecé a observar que algunos clientes o customers, desfilaban a una habitación en la parte trasera del local. Medio raro, porque en esa habitación sólo hay dos sillas y algunos jarrones… ¿Jarrón? ¿Coppola? ¿Merca?

Y así fue. El dueño estaba duro todo el tiempo, pero yo, que vivo en un raviol hermético pensé que era medio loquito y punto final. Bueno, parece que ahí detrás había un submundo. No se los códigos, no sé si es tan normal como pugnan acá, no levanto el dedo de la moralina falsa, ‘cada cual de su parte trasera hace una bicicleta y se la presta a quien quiera’, sabias palabras de madre para no meterse en la vida ajena. Pero me sentí insegura, desprotegida y, sobre todo, subestimada. A fin de cuentas cada cual de su vida hace lo que quiera.  Ante la sospecha, porque la certeza hubiera sido ver el polvo blanco siendo snifado y no lo vi, me tomé el palo.

Y me caigo otra vez, pero no importa porque me piden que vaya a una casa de venta de sushi. Y yo de pescados sé lo mismo que de álgebra,  pero aprendí qué es el sashimi de salmón y ¿qué carajo es el avocado?, la divina palta. Pido la contraseña de wi fi y es arigato1. Contengo la carcajada porque no hay ni japoneses ni chinos a la vista. Mi compañera es griega y muy amable, y el dueño, que es turco, se llama Atilla. 

A veces frustra, a veces alimenta la inventiva. No siento ganas de volver a casa porque esto es una ruleta todo el tiempo y me marea, y me entristece y me alegra, y me gusta. No tengo cuentas pendientes. Tengo un amor despeinado que cada noche me presta el hombro y el cuore. Y entonces todo es un momento, arriba, abajo o al costado de las ganas.

Cuarta semana en Londres, sentirse tan vivo y tan invisible a la vez.

Cosas de fantasmas.

 

Si quieres participar de nuestra sección de cuentos, envíanos tu material a latundra@latundra.com Todos los viernes publicaremos un cuento y lo compartiremos con nuestros seguidores en FB y Twitter.

Comics | La Tundra Revista

 

Cuentos a la hora de la tundra

 También te puede interesar leer

Agujeros | Un cuento de Soraya Fernández DF

Agujeros | Un cuento de Soraya Fernández DF

Caminábamos por el tejado y los agujeros caían,  en el agujero más alto observé que puedo matar a las pulgas con mi dedo,  era un agujero tan absurdo, como la ofrenda floral que caminaba. Bajé entre las ramas…  en el agujero del suelo solamente observé ojos e incredulidades.  […]

Cómics VS. Literatura

Cómics VS. Literatura | Escribe MientrasleoParece que últimamente la novela gráfica se va poniendo de moda. Desde los cómics de superhéroes hasta las adaptaciones de obras de Austen o Kafka, nos van llegando novedades a las librerías dibujadas con pulso firme para captar la atención del lector. Y, sin embargo, como todas las modas, poco tiene de invento y mucho […]

Fascismo: La animalización de los sentidos

Fascismo: La animalización de los sentidos | Escribe: Cecilia Montero | Me costaba pronunciar esa palabra porque muchas veces la he escuchado con uso banal… Hoy el término fascismo está al alcance de la mano y se lo menciona, sin embargo, con prudencia en medios escritos y charlas al paso como si nada pues ha tomado formas particulares. El fascismo está allí . […]

Lee nuestra revista, La Tundra, impresa y digital |

ltbanner1000

 

Facebook Comments

Like this Article? Share it!

Comments are closed.