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Helena Sainz: Stone River

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Helena_Sainz_2Tras vivir más de 30 años en Lisburne Road, Helena Sainz Moreno, regresa a su querido barrio de Hampstead, esta vez con una inédita exposición de grabados titulada Stone River. La artista, escritora y filósofa de origen bilbaíno vuelve a la capital inglesa, donde trabajó como profesora de español para extranjeros en el Instituto de España, institución que desde 1992 se conoce con el nombre de Instituto Cervantes. Sin embargo, a pesar de haber dibujado, respirado, recorrido interminablemente sus calles favoritas y, en fin, vivido durante tres décadas en esta excéntrica metrópoli que llamamos Londres, Helena esta vez sólo está de visita, ya que desde el 2010 decidió regresar a su tierra natal y asentarse en la costeña ciudad de Alicante, lugar donde es conocida por todos como “la Artista”.

Escribe: Cristina Lago

Inicialmente compuesta de 22 grabados en tinta negra sobre papel acuarela, tanto Helena como Natalia Corbí, también pintora y organizadora de la exposición, decidieron que una selección de doce de ellos sería más oportuna pues más que abrumar al público con paredes repletas de imágenes, prefirieron que la muestra resultara amena e interesante. “Queremos que la gente pueda ver el blanco de la pared entre cuadro y cuadro para poder pensar y reflexionar acerca de lo que observan en los grabados”, dijo Natalia. Para albergar la exposición eligieron Burgh House, una deslumbrante casona construida en el siglo XVIII durante el reinado de Ana de Gran Bretaña, ubicada en pleno corazón de Hampstead, y donde Helena ya ha exhibido su obra con anterioridad en tres ocasiones.

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Algunas de las ilustraciones de Helena Sainz Moreno

El tema de la exposición no hubiera podido ser otro que el tiempo, una obsesión que ha perseguido y sigue persiguiendo a la filósofa desde su infancia. “Desde pequeña he estado fascinada por el tiempo” confiesa Helena en uno de sus poemas. “’¿Qué es el tiempo?’, le pregunté a una profesora. No me contestó pero pasados unos días se me acercó con un regalo. ¡Era un reloj! ‘Esto es el tiempo’, me explicó”. Relojes con numeración romana, arábiga, interrogaciones, labios sensuales, astrolabios, ojos picassianos, ciudades, bigotes, pueblos… En cada uno de estos grabados podemos apreciar las influencias artísticas de Helena: las resonancias de Paul Klee, los ecos de Lorca, las sombras de Frida Kahlo… Además de humor, mucho humor que como sueños de lo imposible, nos muestran lo que el tiempo es o pareciera ser. A mitad de camino entre futurismo y cubismo nos encontramos sumergidos en la frenética lucha por aquello que nunca podremos manipular pero que, invariablemente, determina y domina nuestras vidas: cronos, el tiempo. En el elocuente poema que ha escrito con motivo de la exposición, Helena nos dice que “el tiempo es este poder: aunque lo controlemos mucho, es él el que nos controla”. Para aquellos de vosotros que hayáis leído Momo, la entrañable novela de Michael Ende, seguro que enseguida os vendrán a la mente los Hombres Grises que en vano intentan engañar a la gente para “ahorrar” e “invertir” tiempo, cuando en realidad, sólo lo están robando.

Intencionalmente sin título, los grabados desbordan interpretaciones que se presentan como un libro abierto a cada uno de los visitantes de la exposición. Sin hermenéutica que constriña nuestra experiencia, la ausencia de notas explicativas nos ofrece un abanico de infinitas posibilidades en el que deleitar nuestra imaginación.

El nombre de la exposición, Stone River, sugiere la eterna contradicción de la vida misma, donde todo fluye pero (al mismo tiempo) las cosas poco cambian. La lucha entre el constante movimiento heracliteano y la inmutabilidad del ser parmenídeo. El “panta rei” frente a la permanencia del Ser. Aunque, a fin de cuentas, la teoría poco importa pues el tiempo se cierne constantemente sobre nosotros como la espada de Damocles y nunca sabremos cuándo sufriremos su estocada final. “En mi piso”, dice Helena en su poema, “tengo 14 relojes y cinco gatos y 21 sombreros; cinco de ellos marcan la hora inglesa y su excéntrica melodía, cuatro de ellos la hora española y su melodía surrealista… y el resto de ellos no marcan ninguna hora en absoluto; simplemente marcan un mudo silencio que habla sobre El Fin de los Tiempos”.

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Natalia Corbí, organizadora de la exposición

La colección de grabados fue creada en Londres entre los años 2000 y 2005. Natalia Corbi, organizadora de la muestra explicó el  por qué no ha sido hasta el año 2014 que estos pequeños espejos mágicos no han visto la luz: “Helena lleva una vida ajetreada en la que, precisamente, el tiempo no sobra. Su actividad artística es constante, no deja de pintar ni en sueños y allí a donde vaya siempre lleva pluma y papel, ya sea para hacer un esbozo o para escribir un poema o ilustrar uno de los numerosos libros de relatos de su hermano gemelo, el escritor Javier Sainz Moreno”.

Y para concluir, terminaré con la invitación personal de Helena, que calurosamente nos anima a ver su obra hasta este fin de semana en uno de los últimos versos de su poema:

“Te invito a mi exposición llamada THE STONE RIVER (El Río de Piedra), sobre relojes y tiempo. Por favor presta atención al horario de apertura, con esto me refiero de 18:30 a 20:30, hora inglesa. La hora española es probablemente eterna, un mañana repetitivo”.

Helena Sainz: The Stone River
Hasta el 7 de septiembre en Burgh House
| Helena Sainz Moreno |

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