Wednesday 26th July 2017,
La Tundra Revista

Choques culturales: De Londres a Colombia

La Tundra Revista 16/12/2016 Historias Comentarios desactivados

De_Londres_a_Colombia_5_La_tundra_Revista_1Luego de haber residido en Londres por algún tiempo, nuestra columnista Soledad Galván decidió encontrar nuevos rumbos en Cartagena, Colombia. Un ‘hermoso despelote donde las visitas llegan con más rapidez y facilidad, con menos dinero, con más Fernet y yerba en los bolsos’. Así lo relata la argentina que decidió cambiar el invierno y la rigidez londinense por el sol colombiano, las playas y la calidez de un pueblo muy similar en sus costumbres al suyo de origen. 

Escribe: Soledad Galván*
Fotos: Selene Patrignani

Pasamos, de los buses rojos doble piso por los que pagás un mínimo de una libra cuarenta, unos veinte pesos argentinos y a los que todos quisieran subirse alguna vez, generalmente limpios, con pantallas que te van informando el camino, un chofer protegido por un vidrio blindado —o un plástico bien puesto—, a las buzetas de la ciudad de Cartagena de Indias que valen la mitad —dos mil pesos colombianos y casi diez argentinos— y es como viajar en una especie de santuario popular lleno de música, trabajadores y ruido, donde está el chofer y está el que va colgando de un costado invitándote a subir, es tremendo, es ruidoso, es un hermoso despelote de movimiento…

Ahora, si nos aburrimos o no tenemos nada que hacer, ya no nos vamos por un café porque afuera está fresco, sino que cargamos protector solar y marchamos a la playa, total, esta acá a cinco minutos, desde dónde sea que estés. 

De_Londres_a_Colombia_2_La_tundra_Revista_1Pasamos de conocer poca gente a que se nos abran las casas y la amistad de algunas personas, a que te vuelvan a llamar porque sí, para saludarte o preguntarte cómo estás.

Nos metimos en un universo gastronómico a precios razonables y a sabores exquisitos, pasamos del Café Nero, al café cien por ciento cosechado y secado al sol bajo el cielo de Colombia, con manos artesanas llenas de amor y vocación.

Pasamos de la molestia de la lluvia constante, a la alegría de recibir el agua cuando el calor agobia. Hemos comenzado a ser profesionales en testeos de mojitos, ya nos ha hecho daño el aguardiente y ya nos sentimos enguayabados al día siguiente.

De_Londres_a_Colombia_La_tundra_Revista_1Aquí es todo rico, sabroso y para todos sos ‘mi amor’ o ‘mi reina’. Aquí nunca se hacen cargo de sus errores o sus demoras, siempre es ‘que pena contigo’.  Atrás quedó la puntualidad extrema de los ingleses y los darling o doll

Pasamos de las prisas y la puntualidad extrema, al relax del costeño que si te cita a las nueve, espéralo a las nueve y cuarenta y cinco, o a las diez.

De_Londres_a_Colombia_4_La_tundra_Revista_1Pasamos de los trajes, la moda y la elegancia, a los shorts, los sombreros tejidos y las chanclas (entiéndase ojotas)

Pasamos de ver al Reino Unido salirse de la Unión Europea, y ver a mucha gente indignada por el BREXIT y pidiendo arrepentirse por no medir las consecuencias, a ver cómo la gente aquí le decía que NO a las condiciones de un tratado de paz que eximía a los representantes de las FARC. Vimos a toda la ciudad vestirse de blanco, pidiendo por la paz pero pidiendo más respeto.

Pasamos de esperar por el sol, a esperar que refresque un poquito y sentir la brisa de las tardecitas colombianas, con sus jugos de fruta en las esquinas, su mangos con sal y limón, sus champetas sonando, la gente sin dientes que sigue sonriendo, las prostitutas vistiendo sus vestidos más ajustados y moviendo sus caderas al son de algún reggaeton.

De_Londres_a_Colombia_3_La_tundra_Revista_1Acá las callecitas te encantan con sus cuadros de Botero, te llenás la panza y el alma a bandejas paisa. Las plazas siguen cumpliendo su función, se llenan de gente, música y niños que corren y juegan, mientras sus madres charlotean despreocupadas. Se mezcla todo, el humo que sale de los fritos, los turistas, las champetas, los novios, las moto taxis, los abrazos.

Hemos tomado una decisión extraordinaria, aunque cueste, aunque duela a veces, aunque haya que re-aprender a adaptarse. Lo bueno es que aquí las visitas llegan con más rapidez y facilidad, con menos dinero, con más Fernet y yerba en los bolsos.

Nuestra aventura recién comienza y ya empieza a asombrarnos, a molestarnos y a encantarnos, a decepcionarnos e ilusionarnos.

Nos hace sentir vivos, si puede usted, véngase a dar una vuelta.

 
*Soledad Galván (Argentina). Vivió en Londres. Acaba de mudarse a Colombia. 

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