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Adaptaciones de novelas al cine ¿De qué lado estás?

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¿Cuántas veces al salir del cine has pensado que el libro te gustó más? ¿Te has preguntado por qué todas las novelas de éxito o veneradas por una parte de la crítica tienen una adaptación cinematográfica?

Escribe: Marivi Luis Gago

     Ya sea porque los directores de cine se queden sin ideas, o que la empresa cinematográfica necesite producir una cantidad de filmes enorme en poco tiempo o que la gran pantalla tenga una dependencia severa de la literatura, en cualquier caso, el cine y la literatura van de la mano con el fin común de conseguir un éxito nacional e internacional. Pero hay un problema en esta pareja de conveniencia: el guión de cine debe poder adaptarse por completo a las características propias de este arte y eso hace que se deba modificar el contenido de todo best seller.

Adaptación del guión cinematográfico

     No hay nada de malo en re-escribir un poco una historia para que pueda materializarse en la gran pantalla. Utilizar un argumento que ya existe no significa que el director de cine sea poco original, aunque se trata de respetar el espíritu del libro y plasmar con certeza las ideas del autor.

     Muchas de la películas más famosas provienen de obras literarias: La edad de la inocencia, según la novela de Edith Wharton; Orgullo y prejuicio y Sentido y sensibilidad, según las novelas de Jane Austen; La isla del tesoro (1934), según la novela de Robert Louis Stevenson;  Mujercitas, según la novela de Louisa May Alcott; La Lista de Schindler, según la novela El arca de Schindler de Thomas Keneally, y tantas otras.

     Es muy frecuente escuchar que una película no ha logrado captar el espíritu de la obra literaria o su esencia. Lo que hay que tener en claro es la diferencia entre los dos medios, ya que el cine tiene muchos más recursos estilísticos que la literatura para hacer experimentar sentimientos y arrancar sensaciones al espectador. Además, no todos los cineastas desean calcar la obra al pie de la letra, sino adaptar una versión más visual para llevar al usuario a la intención de investigar más sobre dicha narración y su autor.

     Sin ir más lejos las famosas sagas de El señor de los anillos o Harry Potter, a pesar de  tener un gran valor narrativo, duplicaron su popularidad a partir de las películas. La necesidad de adaptar la prosa al film hace necesario realizar modificaciones en la trama incluyendo importantes efectos especiales, batallas épicas y dinámicas, dramatizaciones, etc.

     Como curiosidad cabe mencionar que Tolkien recibió numerosas ofertas para llevar su magna obra a la gran pantalla pero las rechazó todas porque pensaba que la distorsionarían. De hecho, según cuenta Edmundo Pérez —autor de Tolkiendili— en uno de sus artículos, el autor odiaba las películas de Disney y una vez que vendió los derechos dejó una cláusula escrita por la que imponía que Disney jamás haría películas de su obra.

Diferencias claras entre literatura y cine

     Queda claro que la literatura incluye minuciosas descripciones de espacios, personajes, ambientes y escenas para llevar a reflexiones por parte del lector. Sin duda es más fácil llevar a la gran pantalla obras de aventuras, dramas épicos y tramas de acción que argumentos sentimentales de figuras como Cervantes, Goethe, Dostoievsky, Stendhal o Flaubert que piden a gritos la imaginación del lector.

     La mayoría de la gente piensa que una obra no está bien reflejada en el cine porque no detalla cada página, pero la intención del cineasta no es hacer una copia exacta sino reflejar el mensaje y la estructura de la obra. Más allá de transmitir el mundo de los magos en Harry Potter, la saga cinematográfica cuenta cómo crece la amistad entre los jóvenes protagonistas o la luchas entre el bien y el mal. El espectador se hace cómplice y va creciendo con la historia viendo película tras película.

     Álex de la Iglesia en su adaptación  sobre Los crímenes de Oxford de Guillermo Martínez dijo: “Al principio sientes veneración por la obra y te obsesionas con ser fiel, pero en una segunda fase le tienes que perder el respeto y tener la libertad necesaria para hacer la película como si no existiera la novela”. Este autor competía por el Goya con otra de sus novelas adaptada al cine, Una palabra tuya, y basada en la novela homónima de Elvira Lindo. Y es que el 85% de las cintas galardonadas con los premios Oscar a las Mejores Películas son adaptaciones de obras literarias, ocurriendo algo similar con nuestros premios Goya.

     ¿Cuál es la conclusión? Intentar disfrutar apasionadamente de cada arte como un viaje de relajación, des-conexión y de altos beneficios emocionales.

*Marivi Luis Gago (España) Periodista de la Universidad Pontificia de Salamanca. Ha trabajado para medios de comunicación tradicionales (radio, prensa y televisión) y en medios digitales.

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